lunes 6 de julio de 2009

Abajo el golpe en Honduras


Publicamos el artículo de Claudia Cinatti aparecido en La Verdad Obrera No. 332



Tras una semana de gran tensión, el 28 de junio las Fuerzas Armadas con el apoyo de la Corte Suprema de Justicia y el Congreso, y la complicidad de la Iglesia católica, la evangélica y los medios de comunicación, derrocaron al presidente Manuel Zelaya, concretando así, después de décadas, un nuevo golpe de Estado en América Latina. Alrededor de 200 militares rodearon su residencia personal y, tras un enfrentamiento entre los escuadrones del Ejército y la guardia del mandatario, lo secuestraron y expulsaron del país.

Inmediatamente asumió la presidencia el titular del Congreso, Roberto Micheletti, que cuenta con un sólido respaldo interno de las instituciones del régimen. Mientras los golpistas acusan al presidente Zelaya de “violar la legalidad” y alegan que rigen las “garantías constitucionales”, hay toque de queda, el Ejército patrulla las calles, rige una fuerte censura, se reprimen brutalmente las movilizaciones en repudio al golpe y se ha ordenado el arresto de los dirigentes de organizaciones obreras, campesinas, indígenas y de movimientos sociales. Las últimas informaciones indican que el 1 de julio el gobierno de facto impuso el Estado de Sitio.

El golpe es el resultado de las importantes fricciones que se venían dando en la clase dominante hondureña después de que el presidente Zelaya, miembro del Partido Liberal de centroderecha, cambiara el rumbo y en 2008 decidiera alinearse con el bloque del ALBA (liderado por Venezuela) y PETROCARIBE. Este giro “populista” de Zelaya fue acompañado por algunas medidas tibias, como un aumento del salario mínimo por decreto, y el intento de reformar algunos artículos de la reaccionaria Constitución de 1982 (redactada en plena colaboración de Honduras con la guerra sucia de Estados Unidos contra el gobierno sandinista de Nicaragua). A pesar de que eran propuestas tímidas, en un país con una enorme desigualdad social, donde se calcula que entre el 50 y el 70% de la población vive en la pobreza, la burguesía hondureña tradicionalmente proimperialista no estuvo dispuesta a tolerar la más mínima concesión y, con pleno conocimiento del gobierno norteamericano, decidió derrocar al presidente e impedir que se consolide un posible curso populista o tibiamente nacionalista. Este golpe se inscribe en un marco regional, donde sectores de las burguesías latinoamericanas no están dispuestas a que se les toque ni un centavo de sus rentas ni los privilegios garantizados por el Estado capitalista, como mostró el intento de golpe frustrado en 2002 en Venezuela o los diferentes intentos de la derecha cruceña en Bolivia en 2008 de derrocar al gobierno de Evo Morales. Y en Centroamérica, las denuncias de fraude de la derecha nicaragüense apoyada por la embajada norteamericana para tratar de anular el triunfo del FSLN en las elecciones municipales de 2008 y, más recientemente, el intento de la derecha de Guatemala que buscó aprovechar el crimen de un abogado en un confuso episodio para destituir a Álvaro Colom.

De consolidarse el golpe en Honduras sería un aliento para nuevos intentos golpistas de las burguesías y el imperialismo en otros países de la región.

El imperialismo norteamericano es cómplice del golpe

El conjunto de los organismos internacionales como la Asamblea General de la ONU, la OEA y el Banco Mundial, además de la Unión Europea, no han reconocido al gobierno impuesto por el golpe, sosteniendo que Zelaya es el único presidente constitucional. El Banco Mundial y el BID han congelado paquetes de ayuda y varios países de la región ya han retirado sus embajadores del país, medida encabezada por los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Los gobiernos de El Salvador y Nicaragua suspendieron sus transacciones comerciales durante 48 hs. En consonancia con este clima continental, el gobierno norteamericano que en un comienzo se había negado a admitir el golpe de Estado, y sólo se había limitado a “repudiar” la acción contra Zelaya y a llamar a “respetar la ley”, terminó rechazando el gobierno golpista y reconociendo a Zelaya como único presidente de Honduras. Obama no pudo ocultar que su gobierno, que también se oponía al plebiscito que pretendía realizar Zelaya, estaba al tanto de los planes de la burguesía hondureña. Es público que funcionarios de la administración norteamericana participaron en reuniones previas con los golpistas donde se discutía abiertamente los medios y las “maniobras legales” para derrocar a Zelaya. Históricamente, la cipaya burguesía hondureña depende para sus negocios de la relación con el imperialismo norteamericano. A su vez, Estados Unidos mantiene estrechas relaciones con el establishment político y militar hondureño. Utilizó a ese país como base para el golpe (promovido por la CIA) contra el presidente guatemalteco Jacobo Arbenz en 1954, y más tarde como punta de lanza para la invasión de Cuba en 1961. Bajo el gobierno de Reagan, Honduras fue la base de operaciones y entrenamiento de los Contra, la fuerza paramilitar contrarrevolucionaria que Estados Unidos utilizó en la guerra sucia contra el gobierno sandinista en Nicaragua. Todos los jefes de las Fuerzas Armadas de Honduras –incluyendo ex dictadores y el actual Jefe del Estado Mayor Conjunto, Romeo Vásquez Velásquez- fueron educados en la infame Escuela de las Américas, donde junto con militares de toda la región recibían entrenamiento para torturar y reprimir las luchas populares. El ejemplo más tétrico es el del Batallón 3-16 un verdadero escuadrón de la muerte que sembró el terror durante la dictadura de Policarpo Paz García a principios de los ’80.

Obama comparte con la burguesía hondureña el objetivo de impedir que se asiente otro gobierno influido por Chávez en la región, aunque no puede reivindicar sus métodos. Por eso su política es convocar al diálogo con los golpistas y alcanzar un acuerdo nacional que permita recomponer el régimen burgués hondureño que, en mayor o menor medida, mantendrá intacta la profunda dependencia del pequeño país centroamericano.

La OEA propone negociar con los golpistas

La Organización de Estados Americanos (OEA) ha sido uno de los principales actores internacionales desde que el 28 de junio el golpe militar depuso al presidente de Honduras. No reconoció al gobierno de Micheletti. Incluso Zelaya iba a regresar a Honduras e intentar retomar su puesto el 2 de julio, acompañado por el secretario general del organismo, José Miguel Insulza y la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, dos días antes, la OEA decidió suspender el retorno de Zelaya por 72 horas y abrir una instancia “diplomática” para “restaurar la democracia y el Estado de Derecho” y encontrar una posible salida a esta crisis política, que no puede ser otra que la negociación con los golpistas. Es que Micheletti y la oposición al presidente Zelaya, a pesar de haber sido repudiados a nivel internacional, se sienten fuertes internamente con todos los resortes del Estado a su servicio, como para no ceder sus posiciones e incluso amenazar con encarcelar a Zelaya en caso de que ingrese a Honduras. En el muy hipotético caso que Zelaya fuera restituido, a no ser por la movilización popular, sería condicionado a los intereses de quienes dieron el golpe. La OEA amenazó con que si Zelaya no era restituido en su puesto, aplicaría el famoso artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana para suspender a Honduras en el organismo, intentando mostrar firmeza frente al golpe.

Sin embargo, este organismo que hoy se llena la boca hablando de democracia e instando a los golpistas hondureños a restablecer el orden democrático, tiene en su historial una larga lista de apoyo a gobiernos de facto, además de ser el vehículo del sometimiento de las burguesías latinoamericanas al imperialismo. La última vez que la OEA suspendió a un país fue en 1962 cuando aisló a Cuba a pedido de Estados Unidos, pero reconoció a todas y cada una de las dictaduras sangrientas del continente que durante las décadas de 1970 y 1980 aplastaron al movimiento obrero y popular con métodos de terrorismo de estado.

Ni la OEA con su política conciliadora ni los organismos regionales como UANSUR o el Grupo Río, que en ocasiones anteriores como en Bolivia ya demostraron su vocación de negociar con los golpistas, pueden dar una resolución favorable para las demandas democráticas del movimiento de masas.

Derrotemos el golpe con la movilización

Los golpistas ya han salido a reprimir brutalmente las movilizaciones populares y suspendieron las libertades democráticas conquistadas por el pueblo hondureño para impedir la organización de cualquier resistencia popular. Contra la negociación con los golpistas, que implicará todo tipo de concesiones, la única perspectiva para derrotar a los golpistas es la más amplia movilización obrera y popular en Honduras, en América Latina y en todo el mundo.

Es preciso apelar a la acción directa mediante la huelga general y la movilización de la clase obrera, los campesinos pobres y las masas populares hondureñas para derrotar definitivamente este golpe de Estado, lograr el juicio y castigo de todos los golpistas y la libertad de todos los dirigentes y activistas detenidos. Es necesario organizar la resistencia a la represión de las fuerzas estatales mediante comités de autodefensa para evitar que el Ejército masacre a quienes salen a enfrentar el golpe. Los trabajadores, estudiantes y sectores populares de toda América Latina tenemos que manifestar nuestra más amplia solidaridad con el pueblo hondureño, organizar movilizaciones en las embajadas y toda medida que contribuya a la lucha por derrotar el golpe.

Por una salida independiente de la clase obrera

Aunque cuente con el apoyo de las centrales obreras (la CGT, la CUTH y la CTH), organizaciones campesinas y populares como la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular, de la que participa Vía Campesina, los pueblos originarios y otros movimientos sociales, el de Manuel Zelaya no es un gobierno al servicio de los intereses populares, sino un gobierno burgués que ha preservado la propiedad capitalista. Si bien en el último año decidió integrarse al ALBA y Petrocaribe, mantiene su adhesión al Tratado de Libre Comercio (CAFTA) con Estados Unidos, a donde se dirige el 70% de las exportaciones del país y una base norteamericana en el territorio nacional, además de los entrenamientos conjuntos del Ejército hondureño con tropas norteamericanas. Zelaya pretendía llevar adelante sus tibias medidas utilizando los mecanismos “legales” de la burguesía y encomendando al Ejército la tarea de garantizar la realización de la consulta para una eventual reforma de la Constitución, a la que se oponía claramente todo el aparato del régimen burgués. De esa manera, le dio el tiempo necesario a la derecha para organizarse y pasar a la ofensiva. El propio Ejército, sobre el que se apoyó durante todo su gobierno, lo ha volteado y lo ha derrocado. Ahora intenta hacer retroceder a los golpistas apoyándose en Estados Unidos, la OEA y la ONU, que como es evidente buscarán la conciliación y el “diálogo nacional”, es decir, la rendición frente a los golpistas. Los trabajadores y los sectores populares tienen que romper la subordinación a estas direcciones patronales y movilizarse con sus propios métodos y programa, por una salida de clase independiente.

El golpe en Honduras es un recordatorio de que los capitalistas no tienen ningún reparo en recurrir a la represión e incluso violar su propia legalidad democrático burguesa y dar un golpe de Estado si ven amenazados sus intereses de clase. El régimen burgués hondureño es tan abiertamente antidemocrático que, según el procurador de la nación, el sólo hecho de convocar a una Asamblea Constituyente es considerado un acto de sedición, ya que la Constitución sólo puede ser modificada por medio de enmiendas. Por eso, es de vital importancia que la clase obrera tome la lucha por imponer una Asamblea Constituyente Revolucionaria, sobre las ruinas del régimen, impulsada por las grandes organizaciones obreras y populares como la CTH, la CUTH, la CGT y la CNRP; que rompa la subordinación del país al imperialismo, expropie a los grandes terratenientes y dueños de plantaciones y le dé la tierra a los campesinos pobres, en la perspectiva de la lucha por imponer un gobierno obrero y popular en Honduras que expropie a los capitalistas y termine con la explotación y la opresión.


Basta de persecución y represión

Desde el mismo domingo 28/6 se estableció en Honduras un enorme cerco mediático a las acciones y movilizaciones contra el golpe militar. En el mismo momento en que se decretó el toque de queda, se suspendieron las señales de los canales de televisión del Estado así como de las radios, mientras las televisoras de los empresarios golpistas pasaban dibujos animados o telenovelas.

Aunque varias cadenas internacionales, como la CNN (que cínicamente quiso hacer pasar el golpe de Estado como una “sucesión forzada” del poder), siguieron transmitiendo, su cobertura se limitó a Tegucigalpa donde se concentraron las medidas de apoyo al gobierno golpista del empresario del transporte Roberto Micheletti. Al mismo tiempo, hubo denuncias de que a la señal Telesur, que venía cubriendo algunas de las manifestaciones contra el golpe, le confiscaron sus equipos y agredieron a sus reporteros.

Mientras los medios masivos mostraron la marcha de apoyo a Micheletti y algunas imágenes aisladas de enfrentamientos entre el Ejército y manifestaciones contrarias al golpe, la realidad es que desde que se decretó el toque de queda se han multiplicado las acciones represivas, las detenciones y las persecuciones, sobre todo en el interior del país. El 30/6 se reportaron 32 bloqueos de carreteras en todo el país. También se desarrolla desde el lunes 29 una importante huelga del magisterio. En 16 de los 18 de departamentos del país hubo manifestaciones de todo tipo, en la capital Tegucigalpa, pero también en San Pedro Sula, Intibucá y El Progreso. Los militares agreden a los y las manifestantes, hay detenciones y desalojos violentos en rutas y puentes. El movimiento anti-golpista reúne a sindicatos y organizaciones campesinas, de mujeres y también de los pueblos originarios. Al día de hoy existían pedidos de capturas contra importantes dirigentes sindicales y de organizaciones campesinas. También hubo encarcelamientos, como el de Marcelino Martínez, abogado defensor de derechos humanos y apoderado legal de varios grupos campesinos. Junto con estos hechos, varios organismos de derechos humanos han denunciado el reclutamiento forzoso de jóvenes en el interior del país para incorporarlos a las fuerzas armadas golpistas.

A estos graves hechos se ha sumado la imposición por parte del Parlamento y la Corte Suprema (ambos legitimadores del golpe) del Estado de Sitio en todo el país, lo que allana el camino para una mayor represión a los sectores que enfrentan el golpe. Por esta razón es indispensable redoblar los esfuerzos de solidaridad y movilización internacional en apoyo a los trabajadores y el pueblo hondureño contra el golpe.


Lea también la declaración de Emergencia de la Fracción Trotkista - Cuarta Internacional contra el golpe de estado en Honduras:

www.ft-ci.org

ENTREVISTA A GREGORIO FLORES: “CON EL PERONISMO, LA CLASE OBRERA VA COMO FURGÓN DE COLA”

“El clasismo mantiene total vigencia para la defensa de los trabajadores”


Dirigente obrero de los ‘70 y escritor de “SITRAC-SITRAM - La lucha del clasismo contra la burocracia sindical” y “Lecciones de batalla”, pasó por Buenos Aires y participó en las charlas-debate que organizó el PTS por los 40 años del Cordobazo. El clasismo, fue una expresión directa de esa gesta obrera; acción superadora de la hegemonía peronista en el seno de la clase trabajadora: “el surgimiento de una corriente obrera y militante que hizo suya la lucha por la independencia de clase (…)1”. En estas jornadas, Gregorio Flores expuso y debatió junto al compañero Titín Moreira, que lo presentó como “una leyenda viva de lo que se denomina clasismo”. Hoy, a los setenta y pico de años, continúa su actividad militante (está terminado un libro de cuentos), y conversó con La Verdad Obrera, abordando los límites y alcances que tuvo aquella experiencia; su actualidad y vigencia.


En las charlas destacaste que una de las consecuencias que surgen tras el Cordobazo, es la aparición de una camada de dirigentes obreros clasistas, muy autoritarios…

Sí, autoritarios con la patronal, pero extremadamente democráticos con la base obrera. Ese autoritarismo obrero arranca por marzo del ’70 con la toma de la fábrica, cuando la patronal nos niega el reconocimiento como comisión directiva provisoria, que había sido votada en asamblea y echado a la burocracia. Los activistas y delegados no dejaban salir a nadie de la planta de FIAT; tomamos rehenes, y desde los piquetes los compañeros le avisaban a los jefes (y a los que tenían dudas) cuál era la nueva situación.

El Clasismo se define como antiburocrático, ¿cómo peleaban contra la burocracia?

Le explicábamos a los compañeros que esos dirigentes hace rato habían dejado de ser obreros; que habían pasado a ser agentes de la patronal. Todo se discutía y definía en la asamblea. Esto fue desarrollando una tendencia antiburocrática, donde la asamblea era la clave, junto a un cuerpo de delegados por sección muy combativo y sensible. Tan así era, que el comandante Alcides López Aufranc, el represor del Cordobazo, llegó a decir que estaba muy mal que les habláramos de marxismo a los obreros porque los trabajadores asimilan rápidamente estas ideas.

Otro de los aspectos centrales fue la lucha contra la explotación y los ritmos. ¿Establecieron una especie de control obrero en la fábrica?

Sí. Y creo que eso fue lo más “grave” que hicimos: meternos a controlar los ritmos de producción. No aceptábamos lo que ellos establecían, y el premio por producción exigimos pasarlo al salario básico. Queríamos tiempo libre; poder estudiar, estar con la familia. Uno de los delegados, el “Ratón” Seré, que era estudiante de ingeniería, sabía bien de que se trataba y lo explicaba en la línea, llevando a los compañeros a las oficinas de la planta a charlarlo con los ingenieros. Para los jefes de producción eso era la muerte. Llevábamos a la práctica lo que pensábamos: que la fábrica era de los obreros y no hacían falta ni gerentes ni patrones.

Otra de las características es la independencia del Estado: ¿era muy compleja esa discusión con los trabajadores?

La independencia de clase es una de las bases principales. Y lo explicábamos de cara a la asamblea; aunque muchos se daban cuenta qué es el Estado después de los palos y la represión que solíamos sufrir. La idea de clasismo surgió a partir de uno de esos debates en asamblea… Recuerdo que me eligieron para ir a hablar en el aniversario del Che Guevara, a la Facultad de Arquitectura, en Córdoba. Fuimos varios compañeros y expuse la resolución del SITRAC respecto a los paros, que considerábamos que debían ser paros activos, y el saludo del Sindicato, etc. Los estudiantes aplaudían a rabiar. Al otro día, la derecha peronista, empezó a meter púa, a decir que éramos comunistas, que esto, que lo otro, etc. El Cuerpo de Delegados pidió una reunión a solas, sin la Comisión Directiva. Medio estaban resolviendo cortarme la cabeza. Me defendí diciendo la verdad, que no era del PC, pero que si era socialista y que la sociedad estaba dividida en clases sociales, y que estaba muy bien debatir estas cosas entre los trabajadores; que había que cuestionar a sus dirigentes y preguntarles qué y cómo piensan; que era muy saludable.

Ustedes convivieron con otros dos fenómenos obreros muy importantes y combativos como el Sindicalismo de Liberación de Agustín Tosco y la CGT de los Argentinos…

¿Cómo se llevaban; todos eran clasistas?

No, nosotros éramos el único sindicato clasista. Tosco no se decía nunca clasista. A lo mejor en su interior lo pensaba, pero nunca se definió como clasista. Y la CGT de los Argentinos, en Córdoba, no tenía casi peso. En cuanto al Sindicalismo de Liberación, su presupuesto básico es la conciliación de las clases sociales. Sostienen que hay un terreno donde pueden andar juntos la burguesía, los patrones y los obreros por la liberación nacional. Nosotros les decíamos que eso era totalmente falso. Acá hay explotados y explotadores, y que éstos tenían la función de vivir del trabajo ajeno. Y en este proceso, los clasistas, estábamos llamados a destruir el sistema capitalista. Por eso con Tosco estuvimos enfrentados casi desde siempre. Igual, recuerdo, a la salida de un plenario por julio del ‘70, vino a saludarme y me llamó para que nos juntáramos e ingresemos a la CGT, que había quedado acéfala en Córdoba. Su idea era hacer una alianza junto con los más “potable del peronismo”, con Atilio López y Lino Verde. Era una oportunidad para tomar el secretariado de la CGT, y nosotros no quisimos saber nada.

¿Cómo ves esta decisión a la distancia?

Estuvo mal. Me parece que debimos habernos metido en la CGT, y dar la pelea desde adentro. Creo que es discutible, pero habría que haberlo intentado. Tal vez en Córdoba podíamos haber disputado la dirección de la clase obrera.

¿Alguna de las lecciones es no haber tenido una política con mayor decisión sobre los sindicatos de masas?

Creo que debimos haber hecho una alianza con Tosco, que tenía mucho ascendente en la clase obrera y haber peleado con él de cara a la base obrera; no de forma aislada. Si hubiéramos estado en la CGT podríamos haber planteado nuestras posiciones y discutir con Tosco y que las bases participen y decidan. Habría que haber trabajado hacia los sindicatos. Quedamos muy aislados, pegados a la guerrilla y los estudiantes. Me parece que desperdiciar una alianza con otros sindicatos para privilegiar alianzas con los estudiantes estuvo mal. Era difícil, porque Tosco planteaba la idea de frente nacional junto con la burguesía; y los burgueses -ya se sabe- te cagan, ellos tienen el aparato del Estado, las leyes, y mucha más experiencia; y el peronismo, ya sabemos lo que es. Con ellos, la clase obrera va como furgón de cola. El de Tosco era un sindicalismo reformista; que no quiere decir que no luchen o sean tipos honestos. Tosco ha sido un gran luchador de la clase obrera, pero su propuesta política era el Encuentro Nacional del los Argentinos; el Frente Popular.

¿Coincidís con la idea política de centrarse en el trabajo en fábricas y empresas, de trabajo hacia los sindicatos e instituciones obreras para la construcción de un partido revolucionario?

Sin duda. Hay que estar metidos y pelear dentro de las organizaciones obreras. Sacar delegados; ganar comisiones internas y disputar con la burocracia sindical la lucha, porque sino no vamos a ganar nunca.

¿Cómo ves, entonces, en la situación política actual, trabajar como fracción clasista hacia los sindicatos como la CGT y CTA?

Me parece que siempre debemos trabajar hacia dentro de lo sindicatos lo más que se pueda; con agrupaciones clandestinas, de forma audaz; interviniendo, teniendo en cuenta las circunstancias... Aunque ojo porque los sindicatos no los vamos recuperar sólo por medio de las elecciones. Pero hay que pelearla ahí adentro.

¿Qué lecciones deja el Clasismo para los jóvenes obreros y estudiantes?

Creo que como propuesta política y sindical para la defensa de los intereses de la clase obrera no ha sido superada. Como tal, defensa y entrega de los intereses de los trabajadores, anticapitalista, antiburocrático y antimperialista me parece que sigue estando vigente. Hemos cometido errores, sin duda, como charlábamos antes. Nos faltó aprovechar mejor nuestra fuerza; aprovechar por ejemplo esa oportunidad histórica para haber metido en los trabajadores la necesidad de un partido; un partido arraigado en la clase obrera. Esta idea quizás la extendimos un poco al activismo, pero no la hicimos llegar a las masas. Este fue un gran déficit. Otro tanto de lo mismo fue no haber sabido manejar mejor la política de alianzas; de frente único.

1 “Insurgencia obrera en la Argentina 1969 - 1976”, Ruth Werner - Facundo Aguirre (“La experiencia del clasismo cordobés”, Walter Moretti - Mónica Torraz).

Publicado en La Verdad Obrera No. 332 / www.pts.org.ar

lunes 29 de junio de 2009

ACERCA DE LA OBRA DE MARX EN EL SOHO

La plena vigencia de un retorno


Por Demian Paredes

Fuente: www.pts.org.ar

“Pretendemos con este trabajo un encuentro con un ser humano que dedico su vida a crear una herramienta que le permita al hombre construir una sociedad más justa. Tal vez nos sirva para intercambiar opiniones frente a la tarea que seguramente tenemos por delante” Manuel Callau, director de la obra


Aún quedan dos funciones –hasta nuevo aviso- para ver la obra Marx en el Soho, escrita por el historiador y ensayista norteamericano Howard Zinn. En el teatro Pan y Arte del barrio de Boedo (Boedo 878), Carlos Weber (bajo la dirección de Manuel Callau), encarna a Karl Marx, que regresa del “cielo” (tras una fuerte protesta contra la burocracia que lo administra) a la Tierra, para hablar –poco más de una hora- con el público presente.

Producto de un “error burocrático” Marx regresa al Soho; pero no al inglés que compartió varios años junto a su familia, sino al Soho de Nueva York. No obstante esto, la miseria de esta “gran ciudad” (repleta de pobres y mendigos) sirve como ejemplo de que todas las voces que dieron por “muerto” y “fracasado” su proyecto de construir la sociedad socialista y comunista están equivocadas. Aggiornado a los últimos acontecimientos, Marx lee la crisis mundial que comenzó en los Estados Unidos bajo el mandato de Bush, y continúa en el de Obama, como un gran fraude donde billones de dólares del sistema estatal van al rescate de las empresas privadas y grandes bancos (como así de los “superdirigentes” de las compañías y sus “inútiles jerarcas”) en desmedro de los intereses del resto de la sociedad. ¡El robo de la riqueza producida, gracias a la propiedad privada de los medios de producción y el rol de los gobiernos y el Estado, es fuertemente denunciado por el mismo Marx 150 años después! Todo un momento está dedicado a diferenciar sus postulados de la experiencia de la URSS: Marx nos dice que la perspectiva del socialismo y el comunismo está totalmente opuesta a quienes, en su nombre, fueron capaces de asesinar a sus propios compañeros de militancia por “diferencias”; Marx denuncia a Stalin como un usurpador burocrático que degeneró toda la experiencia del Estado obrero ruso.

En un vigoroso diálogo que combina sus principales postulados teóricos y políticos (la denuncia al sistema como generador de una riqueza inmensa en el plano social, pero que se acumula en sólo un pequeño sector de dueños y propietarios; la necesidad de que los trabajadores de todo el mundo se unan; pensar la sociedad socialista como una “dictadura del proletariado” donde todos los trabajadores “ejerzan su propio gobierno”, entre otros), con sus vivencias de militancia (las discusiones con Bakunin, la experiencia de la Comuna de París de 1871) y sus vicisitudes personales (la pobreza que sufrió –y la ayuda de su camarada y amigo Engels-, la muerte de tres hijos, la relación con su esposa Jenny, etc.), Karl Marx “se pinta a sí mismo” (incluyendo toques de humor e ironía), en toda su integridad: como un ser humano que hizo lo más subversivo que se puede hacer en la vida: decir la verdad. Esta es una obra sumamente recomendable, que con un diálogo sencillo y directo, replantea las principales denuncias y perspectivas contra el sistema capitalista, en pos de que todos los explotados (que incluye además de la clase trabajadora a intelectuales y artistas: todos transformados en mercancías) se unan para cambiar esta sociedad de pura miseria.


Howard Zinn (1924). Historiador y ensayista, es reconocido por su libro La otra historia de los Estados Unidos (A People’s History of the United States). Como dramaturgo, se interesó en el teatro desde la década del ’60. Su obra sobre la anarquista estadounidense Emma Goldman, llamada Emma, representada en EE.UU., Inglaterra y Japón. Este año se estrenó la primer versión en español en Bilbao (España)1 . Su Marx en el Soho lo comenzó a escribir en 1989 y se estrenó en 1995 en el Church Street Theater de Washington, D.C. (luego se representó en el Carleton Collage, en la Universidad Estatal de Mankato, en Minnesota y en el Broadway Arts Center de Asheville, Carolina del Norte. También se leyó en la Universidad de Boston, Massachussets). Desde esa fecha ha recorrido varios países, entre los que se encuentran los últimos años Cuba2 , Costa Rica3 , Venezuela, Perú y Argentina. En nuestro país, la versión de Callau y Weber se representó en La Plata, en el Auditorio de Bellas Artes y en ATE Capital en 2007; en el Teatro Municipal de Morón en 2008; y en varios lugares este año.


Manuel Callau. debuta en teatro con El Oso y Pedido de Mano de Antón Chejov en 1969. Participa como actor en más de 50 obras. Trabajo con muchísimos directores: entre otros Raúl Serrano, Rubens Correa, Francisco Javier, Jaime Kogan, David Amitin, Javier Margulis, Omar Grasso, Laura Yussem, Héctor Tealdi, Rubén Schumacher, Ferran Madico, Villanueva Cosse.

Debuta en cine con El agujero en la pared y filma más de 20 películas. En TV participa en: Hombres de Ley, La Fiesta, De Poeta y de Loco, Alta Comedia, Amigos son los amigos, Tiempo final y Gasoleros, entre otros.

Su versión de Marx en el Soho fue estrenada este año el 1º de mayo; de ella dice el director: “Un viaje inesperado y fantástico de Karl Marx a nuestros días nos hace recorrer con humor chispeante, agudo e inteligente, momentos que nos permiten echar luz sobre su vida familiar y su magnífico legado, que tal vez nos ayuden a comprender mejor lo que hoy ocurre en el mundo. (...) observando el fracaso del neoliberalismo para proyectar y consolidar una sociedad que le permita al hombre ser y vivir mejor, entendemos oportuno echar una mirada sobre este Karl Marx que nos propone Howard Zinn, tan humano, contradictorio, con mucho sentido del humor y alejado de todo dogmatismo. En momentos en que la pobreza aparece como inevitable y hasta necesaria ó se habla en términos estadísticos, de desocupación, hambre, violencia”4 .

Carlos Weber. Egresado de la Escuela Superior de Teatro de La Plata. Discípulo de Raúl Serrano, con quien se formó en actuación, dirección y pedagogía teatral. Docente fundador de la Escuela de Teatro de Buenos Aires (que dirige el mismo Serrano), fue profesor de la cátedra de Dirección de la “Escuela Superior de Arte Dramático, Antonio Cunil Cabanellas” (ex Conservatorio Nacional) del IUNA.

Como actor participó más de cincuenta espectáculos, entre ellos Los siete locos de Roberto Arlt, Muerte accidental de un anarquista de Darío Fó, Vestir al desnudo de Luigi Pirandello, Penas sin importancia de Griselda Gambaro y Un guapo del novecientos de Echelbaun, entre otros.

Ha puesto en escena 10 obras, actuado en 12 films y en numerosos programas de TV.

1 - Ver “Ramón Barea estrena en Bilbao la primera versión en español de ‘Emma’” (en www.telecinco.es/informativos/cultura/noticia/851980/851980; y www.emmadehowardzinn.blogspot.com).

2 - Allí Zinn estuvo dos veces en el año 2004, felicitando al actor Michaelis Cué Pérez. 3 - En el Festival Internacional de las Artes (2006), Cuba presentó el unipersonal de Pérez www.laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=3113). 4 - www.gacemail.com.ar/Detalle.asp?NotaID=12837


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Goya - Perro semihundido



jueves 25 de junio de 2009

Debate

Respuesta a la declaración de la agrupación Julio Antonio Mella “El 29 no habrá nada que festejar, sino mucho por construir”

Un debate con La Mella : ¿Qué debemos construir para después del 28 ?

Luego de un prolongado e intencional silencio, la corriente Julio Antonio Mella se ha pronunciado sobre las elecciones del 28 de junio. Aunque sea recién a escasos cinco días de las elecciones, bienvenido el debate. Tal vez los simpatizantes de La Mella de alguna Facultad deban esforzarse para descifrar en la declaración a quién llama a votar esta agrupación cuando dice “expresión de izquierda y del campo popular.” Pero ya estarán acostumbrados, ya que La Mella ha hecho de la ambigüedad una de sus herramientas políticas preferidas, sobre todo cuando la claridad puede resultar incómoda. Como contribución con estos/as compañeros/as, desde En Clave ROJA nos ofrecemos gentilmente para dar algunas pistas. A su vez, con los/as compañeros/as de La Mella, abrimos un fraternal e importante debate acerca de qué debemos construir y cómo hacerlo.

Un acertijo a resolver : descubra a quién le llama La Mella “expresión de izquierda y del campo popular”. Pista : Que el bosque no le tape el Pino

Los/as compañeros/as de La Mella se lamentan de que “nuestro principal problema, como ya dijimos, es la imposibilidad que hoy tenemos en el campo popular de ubicar una alternativa propia en el escenario electoral.” Es que aún no han encontrado en Argentina un buen militar nacionalista como Chávez a quien votar. Con ese ejemplo en mente, los compañeros dicen que “esto no significa, de ninguna manera, menospreciar la importancia de la disputa en el terreno electoral, que de hecho ha cobrado gran relevancia en varios procesos latinoamericanos actuales”. Acongojados entonces por la falta de un Chávez, los compañeros de La Mella ofrecen algunas variantes a sus simpatizantes : “votar a cualquiera de las expresiones de izquierda y del campo popular, apoyar iniciativas como el voto propuesta o voto programático como la que impulsa el espacio Otro Camino para Superar la Crisis del cual formamos parte, o votar en blanco o no votar.”

Una parte está muy clara, la posibilidad del voto programático, en blanco o no votar. Pero… ¿a quién se refieren con “expresiones de izquierda y del campo popular” ? Acá empieza el acertijo.

Está muy claro a quién no se refieren con esta expresión : “ante las elecciones del 28 desde La Mella planteamos NO votar a ninguna de las alternativas que van a gobernar en nuestra contra, es decir a los K, el PRO, la UCR o la Coalición Cívica.” Algo es algo, aunque no es mucho mérito para quien se dice de izquierda descartar estas variantes. Continuemos entonces para develar el acertijo.

Vayamos al otro extremo. ¿Llamará La Mella a votar a las listas de la izquierda clasista ? Aunque ya no vemos la misma audacia para hablar con nombres propios, como sí lo hacen con los K, el PRO, la UCR o la Coalición Cívica, convengamos que algunas frases de la declaración no parecen precisamente una invitación muy tentadora a votar estas opciones. ¿A quién se refieren cuando dicen “no se hace otra cosa que reproducir en lo electoral prácticas sectarias y divisionistas ? De nuestra parte, hemos construido un frente clasista unitario entre el PTS, el MAS e Izquierda Socialista. ¿Cuál es la práctica sectaria y divisionista ? ¿O será que consideran que la izquierda clasista es sectaria porque debería haber apoyado con su militancia a alguna opción que no sea independiente de los capitalistas ? Exploremos esta última opción. Si seguimos navegando por el mar de definiciones vagas que plantean los compañeros de La Mella, encontramos qué dicen de la centroizquierda. Dice La Mella : “Mucho menos podemos compartir las eternas (y siempre frustradas) expectativas en que ‘colgarse’ de alguna figura del progresismo, más o menos mediática y con buena imagen, pueda reemplazar la necesaria organización popular.” Pero ojo aquí.

Los “astutos” compañeros de La Mella nos ponen una trampa en el enigma que tratamos de descifrar. Así que nos vemos en la necesidad de dar unas pistas más para el lector y poder llegar a destino : si bien muchos participamos de las pocas y tibias acciones de lucha convocadas por la dirección de la CTA, algunos lo hacemos exigiendo a la dirección de la central que convoque medidas que no sean “testimoniales” (para usar una palabra de moda), mientras otros ponen reticencias a criticar a los dirigentes de la CTA : el segundo es el caso de La Mella, lo cual nos habilita a suponer que para esta agrupación algunos de los dirigentes de la CTA podrían ser la pata de “organización popular” de alguna candidatura. Como a Heller, apoyado por un sector de la CTA, la Mella no vota… ¡eureka ! Nos queda Pino Solanas, apoyado por otro sector de la CTA (y Sabatella en Provincia).

Lejos de diferenciarse del “siempre arrepentido” Pino Solanas o de otro de los que no se fue con los gritos del “que se vayan todos” del 19 y 20, Sabatella, y luego de criticar a las organizaciones de izquierda, los compañeros de La Mella dejan la puerta abierta para que el voto a “expresiones de izquierda y del campo popular” termine en un voto a una nueva (y vieja) frustración centroizquierdista. Entonces parecería que el sectarismo que le critican a la izquierda clasista es no apoyar a estas variantes.

Muy bien, descifrado el acertijo, pasemos al debate (nobleza obliga, confesamos que para resolver el acertijo contamos con la inestimable ayuda de muchos compañeros de La Mella que por abajo hacen saber a quien quiera oirlo que van a votar a Pino Solanas).

¿La centroizquierda es alternativa ? ¿Y el nacionalismo burgués ?

Son muchos los que se han frustrado una y otra vez en la búsqueda de algún sector progresivo de la burguesía nacional en vez de apostar a la organización independiente de los trabajadores y el pueblo. Uno de los frustrados crónicos es Pino Solanas, que creyó ver un sector así sucesivamente en Frondizi, en el Perón de los ´70 (Triple A incluida), en Menem en el ´89 (sí, sí, ¡Menem !), en Chacho Álvarez o en el Kirchner de los primeros tiempos… y terminó el año pasado apoyando a las patronales del campo. Incluso su compañero de campaña, Claudio Lozano, terminó votando en el Congreso a favor de las patronales agrarias junto con el PRO, la Coalición Cívica, la UCR, el peronismo disidente y compañía. Es el problema de confundir a Eduardo Buzzi con Emiliano Zapata y a Alfredo De Ángeli con Pancho Villa. No parece ser un buen camino a seguir. ¿Es sectaria la izquierda clasista por no apoyar estas variantes ? No compartimos la caracterización.

Como dijimos, la última de las “equivocaciones” de Pino fue apoyar a las patronales del campo. Por eso no hace mención alguna a la concentración de tierras en un puñado de terratenientes ni habla de la superexplotación de los peones rurales, como sí lo hacemos desde el Frente de Izquierda que conformamos entre el PTS, el MAS e Izquierda Socialista, frente que en su declaración plantea claramente la expropiación a los terratenientes y la nacionalización del comercio exterior, como algunas de las medidas principales para que la crisis la paguen los capitalistas. ¿Se puede pensar un programa obrero y popular sin afectar la propiedad de los grandes terratenientes ? Difícil.

Por otro lado : ¿No es acaso Pino una expresión de esas figuras del progresismo que pretenden reemplazar la organización popular ? ¿Alguien vio a Pino movilizándose por la aparición con vida de Luciano Arruga, en la lucha de los trabajadores del Subte contra una de las privatizadas que él tanto cuestiona o en las marchas por la educación pública ? No. Y tampoco ninguna organización que él haya ayudado a construir. Pino alienta la ilusión de que los grandes cambios vienen desde arriba, suplantando la organización de los oprimidos desde abajo. ¿O alguien piensa que vamos a poder nacionalizar el petróleo y la minería desde la Cámara de Diputados sin la lucha de los trabajadores petroleros y mineros ? ¿Puede alguien opinar que la resistencia de los capitalistas a ser expropiados se enfrentará solamente levantando la mano en el Congreso ? Un tribuno parlamentario sólo puede darle una voz a esas luchas, no reemplazarlas. Sin embargo, Pino no construye organización popular alguna, ya que su apuesta es a la burguesía nacional y no a la organización independiente de los trabajadores y el pueblo.

Si las cosas se consiguen desde abajo, paradigmático es el caso de Sidor en Venezuela, donde los trabajadores lograron después de una lucha de meses, que incluyó enfrentamientos a la represión, que se expropiara la empresa. Aún así, Chávez le pagó 2.000 millones de dólares a Techint por la compañía (más del valor de mercado). Con ese dinero se podrían haber construido millones de viviendas populares que tanta falta hacen en Venezuela. Ni Pino ni La Mella hablan en su programa de nacionalizar sin indemnización y bajo control obrero : ¿hace falta pagarle millones a los capitalistas en vez de resolver las necesidades obreras y populares ?

¿Qué decir de las recientes amenazas de Chávez de restringir la libertad de organización de los trabajadores ? ¿Y de la represión a los trabajadores que se organizan, como en Mitsubishi, donde la policía del gobernador chavista dejó dos muertes obreras ? ¿Es eso “poder popular” ?

Si abrimos este debate es porque creemos que la confianza en variantes patronales, se presenten como nacionalistas o como progres, nos llevará a nuevas derrotas, como sucedió tantas veces en el pasado, y esto, humildemente, es lo que queremos evitar, porque nos proponemos triunfar y tenemos una profunda confianza en la autoorganización de las masas y en la posibilidad y la necesidad de acabar con la explotación y la opresión.

En esa perspectiva, desde el Frente de izquierda y los trabajadores, anticapitalista y socialista nos presentamos en estas elecciones para difundir un programa para que la crisis la paguen los capitalistas : prohibición de los despidos y suspensiones, reparto de las horas de trabajo, expropiación sin indemnización y bajo control obrero de toda empresa que cierre, expropiación de los terratenientes, nacionalización de la banca y del comercio exterior y no al pago de la deuda externa, entre algunas de las medidas fundamentales para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores y el pueblo. Y como no alentamos ningún cambio desde arriba ni de la mano de ningún capitalista, vemos esta intervención electoral solamente como un paso en construir una herramienta política de la clase trabajadora que no apueste a ningún burgués nacional sino que luche por una alternativa de independencia de clase y un gobierno de los trabajadores, en el camino de construir una sociedad sin explotadores ni explotados.

Finalizando, los llamamos a continuar con este importante debate sobre qué construimos y cómo lo hacemos, debate acuciante porque, como ustedes dicen, luego de las elecciones, gane quien gane de los pertenecientes a las distintas variantes patronales, se vendrán golpes más duros para los trabajadores y el pueblo, profundizándose los despidos, las suspensiones y el empeoramiento de la educación pública y la salud. También les proponemos, en lo inmediato, lanzar una campaña en solidaridad con los trabajadores de FP Impresora que han sufrido 28 despidos y siguen peleando por su reincorporación, también en solidaridad con los trabajadores de Tersuave que vienen protagonizando una heroica lucha en el Parque Industrial de San Luis, (la UIA pidió por todos los medios que los repriman) y con los trabajadores docentes, no docentes y estudiantes en lucha de la Universidad de San Pablo. Así como también hacer una gran campaña en defensa del SUTEBA La Plata donde la burocracia de Baradel y la Celeste desconocen la elección que ganaron las compañeras y los compañeros docentes de la Lista Rosa-Roja-Marrón. Estas son luchas que apoyamos todos los días y les proponemos a los compañeros de La Mella que las tomen en sus manos junto a nosotros.

En Clave ROJA
PTS + Independientes

www.enclaveroja.org.ar


Charles Meryon

sábado 20 de junio de 2009

Teoría: Contribuciones al debate sobre la concepción de la Historia en Marx.

Contribuciones al debate sobre la concepción de la Historia en Marx.(*)

Por Lucia Feijoo

Estudiante del último año de la carrera de Historia y

docente en Argentina II B

left68@yahoo.com


(…) Podemos afirmar con toda seguridad que en nuestro tiempo es imposible no sólo ser un militante revolucionario, sino tan solo un observador culto de la política, sin asimilar la interpretación materialista de la historia”,

(León Trotsky, A 90 años del Manifiesto Comunista)

Presentación

En la carrera de historia una ausencia notable es la teoría en general y la teoría marxista en particular. La gran mayoría de las materias, esquivan una discusión profunda sobre las bases teóricas indispensables para el quehacer historiográfico. Pero lo más grave es la ausencia total de un estudio acerca de la concepción de la historia en Marx a quien se toma sesgada y fragmentariamente en muchas materias. Esto ayuda a que el “sentido común” que impere esté lleno de prejuicios sobre la teoría marxista a la vez que ésta se asocia, en forma intencionada desde la academia, a un “marxismo” estalinista cuya característica es, entre otras, un marcado mecanicismo y dogmatismo,[1] siendo el estalinismo una negación de la teoría marxista. En este mismo sentido se toma al marxismo del siglo XX en bloque sin contemplar las diferentes corrientes y tradiciones que lo integran. Todo esto colabora a que se expulse de las aulas a la teoría marxista y por esta vía se la desplaza en favor de diversas teorías posmodernas y populistas como las de la “otredad” o por visiones liberales de la historia, que no contribuyen en nada a combatir la ideología burguesa que se reproduce en la universidad.

Por el contrario la intención de estas líneas es debatir contra los prejuicios más extendidos sobre el marxismo con el objetivo de poner en primer plano el contenido revolucionario del pensamiento de Marx y su actualidad para pensar los problemas historiográficos en torno a la misma definición de Historia, o la relación que se establece en el sistema social capitalista entre la metrópolis dominante y los países coloniales o semicoloniales.

Desde algunas materias troncales de la carrera de historia de la UBA se presenta a Marx como eurocentrista y participando de una visión teleológica de la Historia. Desde un punto de vista que podríamos llamar posmoderno-populista se plantea que el prisma de la “otredad” para interpretar la historia aseguraría una visión enriquecida de ésta y sería la contracara a las formas de interpretación de la historia “oficial” ya que contemplaría la historia de los “otros”, los pueblos de los países no centrales o “periféricos”. Desde esta interpretación una “historia oficial” nunca muy explicitada, sin ser marxista, compartiría con él, un marcado eurocentrismo, el desinterés por el “otro”, la justificación de las “conquistas” en aras del progreso y una visión más general de linealidad del devenir histórico.

Estas acusaciones a Marx no son algo nuevo. Los cuestionamientos al materialismo histórico se han concentrado en algunos aspectos como ser el que mencionamos más arriba, el concebir la historia con un sentido teleológico; otra crítica muy difundida ha sido el “mecanicismo” o “determinismo” en relación al vínculo entre estructura/superestructura. Sin embargo y pese a la deconstrucción posmoderna de las últimas tres décadas no han surgido teorías que superen el poder explicativo del materialismo histórico.[2]

En estas breves líneas solo señalaremos algunas cuestiones que nos permitan rebatir las críticas o prejuicios más burdos hacia algunos de los principales postulados marxistas. Entre ellos señalaremos que Marx no concibe la historia teleológicamente sino como una totalidad abierta, en donde juega el azar, la necesidad, la contingencia. A la vez se orienta a pensar tendencialmente y anclado en un presente histórico las posibles vías del desarrollo concibiendo a este no de forma lineal, con un tiempo histórico ritmado por el capital, lo que genera temporalidades no homogéneas y una relación desigual en la conformación interna de las formaciones sociales.



[1] Hacia la década de 1930 se codifica el DIAMAT instalado por Stalin algunos años después “(…) que reforzó (…) la interpretación del marxismo como una forma positivista de determinismo tecnológico (…) En las décadas siguientes el desarrollo del marxismo en la Unión Soviética se vería ahogado por el control ideológico estalinista. La teoría marxista de la historia, lejos de desarrollarse, retrocedería, dogmatizándose y anquilosándose (… )”, en Petruccelli, A., Ensayo sobre la teoría marxista de la historia, p.14. En el esquema estalinista la sucesión, en “escalera” de los cinco estadios de desarrollo históricos, la relación mecánica entre estructura y superestructura, el progresivismo y la linealidad del devenir histórico entre otros aspectos fueron sus componentes básicos.

[2] El decretar el fin de los grandes relatos, la deconstrucción y fragmentación del sujeto y la reducción del tiempo histórico a un efímero presente, la primacía del discurso por sobre las “determinaciones” económico-sociales fueron parte fundamental de esta corriente. Bensaid señala que “El discurso de la posmodernidad concilia el gusto del acontecimiento sin historia, simple happening sin pasado ni futuro, con el de la fluidez sin crisis, de la continuidad sin ruptura, del movimiento sin objetivo. En su retórica de la resignación, el hundimiento del futuro alcanza el grado cero de la estrategia (…)”, en Bensaid, D. Los Irreductibles, versión electrónica..


(*) Artículo publicado en Revista Armas de la Crítica / FyL /2008

PARA LEER LA NOTA COMPLETA BAJÁ EL ARCHIVO:
http://www.mediafire.com/file/oykjkwmmyyw/Nota_marx_y_la_historia_definitiva_1.pdf

El agro argentino, una pieza en el tablero de las multinacionales

Entrevistamos a Pablo Anino y Esteban Mercatante, autores del artículo “Renta agraria y desarrollo capitalista en Argentina” publicado en Lucha de Clases nº 9, de reciente aparición.


Con el conflicto entre el gobierno y las patronales agrarias, se ha debatido mucho sobre el campo argentino. ¿Qué se propusieron ustedes con este artículo

P. A: El lock out iniciado en marzo de 2008 fue el factor central -junto a la estatización de las AFJPs- que llevó a importantes realineamientos en la burguesía. Empieza a haber rasgos de un nuevo consenso burgués expresado entre otras cosas, en las negociaciones para reunir al Grupo de los Siete, que nuclea a las principales corporaciones empresarias, y en los cambios en la cúpula de la UIA, de tinte más liberal. Estas movidas apuestan a limitar los elementos de arbitraje en la economía con los cuales el kirchnerismo viene administrando el agotamiento del esquema de dólar caro. En el marco de esto, las patronales agrarias reclaman mayor protagonismo en la puja en la definición de los cambios económicos. Nosotros buscamos aportar al análisis del conflicto a la luz de las transformaciones que se dieron en el sector agropecuario en las últimas décadas.

E. M: El artículo se centra en tres aspectos: el primero, es analizar críticamente el discurso sobre la modernización del agro pampeano. El segundo es analizar la nueva relación entre propiedad y explotación que se ha dado con el surgimiento de los pools de siembra y las grandes sociedades agropecuarias, desmitificando la idea de que habría desaparecido la gran burguesía terrateniente tradicional (léase, los “oligarcas”), y mostrando también la profunda asociación -novedosa- entre pequeños propietarios y grandes capitalistas, que se expresó en el conflicto con el gobierno en la estrecha unidad de la SRA, CRA, FAA y Coninagro. Y tercero, analizar los efectos que tiene la existencia de la renta agraria diferencial sobre el desarrollo del capitalismo argentino, tanto si es apropiada parcialmente por el Estado para dirigirla a otros sectores industriales como si esto no sucede. Durante el conflicto, se escribieron ríos de tinta sobre la oportunidad que el país estaba desperdiciando al trabar el desarrollo agropecuario con impuestos crecientes, no premiando la producción.

P. A: Desde hace décadas se viene escribiendo sobre la “revolución de las pampas”, un proceso de desarrollo que no se detendría en el campo, sino que también permitiría un peso creciente de una agroindustria próspera, a la vez que generaría crecientes saldos exportables. Además, se pone de relieve el carácter vanguardista una nueva burguesía agraria, los “chacrers”, que serían quienes están a la cabeza del proceso. Pero la realidad, como mostramos en el artículo, es bien diferente. Aunque en las últimas décadas aumentaron significativamente los rendimientos en la agricultura, eso no es algo que haya sucedido exclusivamente en el país, sino que es parte de un proceso global. Este proceso ha sido comandado por las grandes multinacionales semilleras, es decir Monsanto, Nidera, Syngenta, Dow y unas pocas más, que en las últimas décadas adquirieron un peso preponderante en la provisión de semillas, y desde el manejo de este insumo básico pueden moldear las condiciones técnicas de toda la producción agropecuaria. Fue Monsanto la que, en alianza con los capitales financieros deseosos de meterse en el sector, impulsó la extensión del cultivo de soja de la mano de la siembra directa y la conformación de pools agropecuarios.

E. M: Del otro lado de la cadena, las grandes cerealeras y aceiteras concentran en sus manos la exportación, tanto de los granos sin procesar, como de los aceites y harinas. La participación de capital extranjero en estas ramas es hoy abrumadoramente mayoritaria, y están además íntimamente asociadas con los administradores de puertos y empresas de transporte. Los proveedores de insumos y los que manejan la exportación, definen qué se produce y cómo se produce. Por lo tanto, esta “revolución de las pampas” ha significado la creciente subordinación de la producción agraria pampeana a las decisiones globales de un puñado de multinacionales. La producción en el país responde cada vez menos a necesidades locales. Por eso ha crecido el monocultivo de soja que degrada los suelos. A esto se suma el uso de “agrotóxicos” como el glifosato que, aunque los grandes jugadores del sector y organismos públicos como el SENASA lo nieguen, genera daños irreparables al ecosistema y está afectando la salud de la población rural.

La extensión de monocultivo que mencionaron se ha traducido en crecientes dificultades para que los trabajadores accedan a consumos elementales.

P. A: Sí, se viene registrando una acelerada sustitución de producciones tradicionales. Lo primero que se dio es una creciente “agriculturización”, es decir que las mejores tierras de la pampa húmeda, antes dedicadas a la ganadería, hoy se destinan a la agricultura, mientras que el ganado se ha desplazado a las tierras periféricas y hoy se hace cada vez más en feedlot, es decir sin dedicar tierras al pastoreo sino engordando el ganado con maíz. Y dentro de este proceso, cultivos predominantes de la región como el trigo, básico en la producción de alimentos en el país, o el girasol y maíz de importante utilización, son sustituidos por la soja, es decir un grano que tiene poco peso en el consumo local, y que es utilizado en china como forrajera para alimentar cerdos. Hasta ahora, la pérdida de área cultivada ha sido compensada por un aumento de los rendimiento, y por eso, salvo en el caso del girasol no disminuyo la producción.

E. M: La tendencia es a la disminución de la producción en todos los cultivos, además de la producción de carne y leche. Es que la producción sojera ofrece beneficios formidables, gracias al ahorro de trabajo que significa la siembra directa. Esta significa que casi no se hace labores sobre la tierra, se mantienen los rastrojos de los cultivos previos, y por lo tanto se necesita poco trabajo para preparar la tierra, que por lo general se contrata junto con la maquinaria. Otras producciones que son rentables, no como los cultivos pampeanos tradicionales, la ganadería o la producción lechera, no pueden ofrecer los mismos niveles de renta y ganancia que la soja. Por eso en el capitalismo hay dos variantes: o suben los precios de esas producciones alternativas para mejorar la ecuación, o cada vez más tierra se dedica a la soja en detrimento de otras producciones. En algunos casos la sustitución puede no tener vuelta atrás, como es el caso de los frutales o tambos. Las consecuencias para los consumos populares ya se empezaron a ver con la tendencia a la suba de precios de la carne y la harina en los últimos años. Aunque el gobierno haya salido a negarlo, es probable que el año próximo haya que exportar carne y trigo para sostener el consumo. Pero claro, la burguesía tiene otra alternativa: que los trabajadores se resignen a comer menos carne. Representantes de los frigoríficos expresaron la confianza en que el menor consumo de carne por parte de los sectores de menor poder adquisitivo debido al aumento de los precios -es decir gracias a que ellos facturarán y ganarán más- desincentivará el consumo. Recordemos también que el “chacarero” Alfredo De Angeli planteó que el que quisiera comer lomo, debería resignarse a pagar por él $80 el kilo. Esto pinta de cuerpo entero la ubicación de la burguesía agraria frente a los trabajadores y sectores populares.

Y frente a esto, ¿cuáles son las alternativas?

P. A: Esto no se resuelve con una política de retenciones diferenciadas, como proponen varios economistas del arco progresista y como manifestó el gobierno que quería hacer con las retenciones móviles. Este tipo de salidas, celosas de no afectar seriamente la propiedad privada y los derechos parasitarios de los terratenientes a percibir una renta a cambio de nada, no resuelven el problema, y además tienen en el efecto de retirar de producción muchas tierras que podrían ponerse a producir pero por la lógica capitalista, al no poder sostener renta y ganancia, quedan afuera de la producción.

E. M: La única respuesta seria es expropiar las mejores tierras hoy en manos la gran burguesía terrateniente, y el capital de trabajo concentrado en manos de los contratistas y grandes sociedades agropecuarias, expropiando y poniendo bajo control de sus trabajadores a las multinacionales que monopolizan los insumos básicos y los centros de acopio, nacionalizando los puertos y estableciendo el monopolio estatal del comercio exterior. Sólo de esta forma podrá sacarse el sector de la subordinación a los manejos de las multinacionales imperialistas, y organizarlo mediante un plan elaborado colectivamente por los trabajadores y sectores populares en función de las necesidades sociales sin dañar el medio ambiente ni degradar la tierra.

Fuente: La verdad obrera No. 330 / www.pts.org.ar

Dimensión Documental

Documentales y documentalistas en tvpts.tv


El programa Dimensión Documental se emite para difundir films y entrevistas, a nivel nacional e internacional, de verdadero cine militante. Una vasta historia de producción audiovisual, dando testimonio de las luchas del movimiento obrero y las clases populares, de los artistas y productores que se propusieron subvertir el orden, y de los más importantes procesos revolucionarios. Aquí Claudio Remedi, cineasta de Boedo Films y conductor del programa, cuenta de qué se trata esta propuesta televisiva en la web.


Dimensión documental es un programa de televisión que se emite por la web de www.tvpts.tv, los días martes a las 21:30 hs. y los viernes a las 22 hs. El objetivo del programa es ver cine documental tanto del país como del mundo y entrevistar a realizadores para encuadrar y debatir los orígenes de las producciones, sus objetivos sociales, culturales y políticos.

Dimensión documental crea un espacio de difusión y pensamiento sobre este cine que tiene fuertes raíces en nuestro país desde finales de los años cincuenta pero que creció en número y calidad luego de la crisis política del año 2001.

Desde ese momento los documentales han circulado por diferentes espacios, está presente en las calles, en las plazas, universidades, museos y fábricas. Estos films han posibilitado también debates y acciones conjuntas entre sus protagonistas y el público, destacándose esta instrumentación del cine que busca ir más allá del espectáculo.

Continuando esta lógica es que se busca armar un nuevo modo de comunicación y proyección de documentales esta vez empleando las nuevas herramientas digitales para llegar por medio de la web a todos los rincones del planeta. Si bien existen en la actualidad sitios de descarga y visionado online de películas y programas televisivos Dimensión Documental es un programa hecho especialmente para ser proyectado a través de la red. El programa se emite completo con las películas en www.tvpts.tv en los horarios de emisión con streaming “en vivo”. Esto permite ver el programa directamente a través de la página web sin necesidad de descargarlo antes a la computadora.

Las películas no permanecen en el sitio al igual que sucede con las transmisiones comunes en televisión, pero sí las entrevistas y los distintos bloques que pueden verse en cualquier momento a través de la misma web en el link Programas > Dimensión documental.

Los primeros programas

El primer programa se inició con la presencia en los estudios del canal del cineasta Nemesio Juárez, integrante del grupo los realizadores de mayo. Este grupo promovió un film colectivo que retrató en 1969 el Cordobazo en la Argentina. En el programa se emitió el cortometraje de Nemesio El ejército y el film de su hermano Enrique Juárez Ya es tiempo de violencia. En sus primeras presentaciones Dimensión documental dio cuenta de las producciones de cineastas perseguidos y desaparecidos durante la última dictadura militar, tal es el caso de Enrique Juárez y de Raymundo Gleyzer del que se proyectó el film México, la revolución congelada.

En conmemoración de los 80 años del estreno del célebre documental El hombre de la cámara, de Dziga Vertov, se emitió un informe especial que relacionó al cineasta con las vanguardias artísticas comprometidas con la revolución rusa. En esa oportunidad estuvo presente el investigador Horacio Campodónico que señaló el carácter colectivo de la producción de Vertov y su grupo Cine-ojo y cómo las propuestas innovadoras del cineasta soviético dejaron huella a lo largo de la historia.

El cuarto programa contó con la presencia del realizador Humberto Ríos quien narró su experiencia de filmar en su país natal Bolivia. Su película Al grito de este pueblo destaca los procesos de lucha obrera previa al golpe de estado de Hugo Banzer en 1971.

Las próximas ediciones de Dimensión documental abordarán documentales sobre fábricas ocupadas, problemática medioambiental, conflictos bélicos contemporáneos, retratos de artistas y pueblos originarios entre otros temas. Para comunicarse con el programa escribir a dimensiondocumental@gmail.com


Fuente: La verdad obrera No.330 / www.pts.org.ar